Te gusta escribir y tienes una cantidad increíble de ideas anotadas, pero cuando quieres plasmar esas ideas sobre papel y convertirlas en historias, de repente te entran las dudas y surge el problema principal: ¿cómo comienzo a escribir una historia?

Una idea, en su presentación más básica, no deja de ser una pequeña semilla que tiene mucho potencial y nos atrae para escribir algo. De esto ya hemos hablado con frecuencia en el blog y hemos comentado algunos métodos para crear con facilidad todas las ideas que nos hagan falta, sin necesidad de que nos ayude ninguna musa:
- Binomio fantástico
- ¿Qué ocurriría si…?
- Inspirarse en las noticias del periódico
- Inspirarse en mitos y fábulas clásicas
Pero lo importante es entender que con el uso de estos métodos obtenemos una idea muy simple: un punto de partida. Y si no estás acostumbrado a elaborar tus ideas, es bastante probable que cuando comiences a escribir tu historia te encuentres con la mente en blanco y sin saber qué contar.
- Manual de técnicas narrativas, de Enrique Páez.
- La práctica del relato: manual de estilo literario para narradores, de Ángel Zapata.
- El arte de la ficción, de John Gardner.
Y piensa que si te gustan estos libros, quizá te interese saber más acerca de los talleres literarios, ya que estos manuales están basados en el temario que se imparte en las clases de escritura creativa.
Ya toca despedirse, pero si recapitulamos brevemente y volvemos al comienzo del post, podemos ver que la idea ha cambiado bastante desde que era un simple punto de partida:
“Así que este es mi punto de partida para la historia que voy a presentaros hoy: una niña que quiere hacer lo imposible por conseguir los últimos tres cromos de su colección.”
Ahora la idea ya cuenta con los ingredientes más básicos de una historia.
Todavía queda mucho trabajo para tener un primer manuscrito, como vimos en las fases para escribir un relato.
Entre otras cosas, quedaría desarrollar los personajes, trabajar más cada ingrediente de la historia, elegir la voz del narrador, escribir borradores, editar, reescribir, leer en voz alta, corregir, etc.
Pero lo importante es que con apenas unas horas de trabajo puedes desarrollar tu idea (punto de partida) en algo más concreto, hasta que llegue el momento en el que sientas que tienes la suficiente información para narrar la historia que quieres contar.
De esta forma no te quedarás atrancado tan fácilmente y podrás terminar tus historias.
Y, dependiendo de qué te guste más, te lanzarás a escribir la historia con apenas un boceto de lo que quieres contar, o desarrollarás aún más la idea, porque hay tantos tipos de escritores como escritores hay en el mundo.
Pero si no estás acostumbrado a escribir historias, creo que es importante que veas el trabajo que conlleva desarrollar una historia desde la base hasta el resultado final.
Y espero que hoy al menos hayas entendido un poco como puede ser este proceso.
¿Te gustaría una futura entrega de este post para que desarrolle los personajes y los diferentes elementos narrativos hacia la estructura de una novela? ¿Quieres ver otros ejemplos de cómo desarrollar ideas desde el punto de partida hasta tener una estructura definida?
¡Te espero en los comentarios!
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Puedes consultar la mayoría de los libros y recursos citados en bibliotecas, pero en el caso de que quieras comprar alguno, te agradezco enormemente si los compras a través de los enlaces facilitados en la página. Me llevo una comisión de Amazon, pero a ti te cuesta lo mismo y de esta forma puedo mantener la web. ¡Muchas gracias!
Hola, pues me ha encantado, y eso que son cosas sabidas pero de todas formas viene bien recordarlas así, en formato básico, es como llevar de nuevo los pies al suelo. Y la recomendación del curso de Pixar, estupenda.
En cuanto a los libros, alabo tu honestidad respecto a Amazon, a mi no me agradan los gigantes si bien tengo pendiente el libro de Gardner, cuando lo adquiera lo haré a través de este blog. Saludos y muchas gracias por compartir.
Hola Marusela. Muchas gracias.
El curso de Pixar está genial. Es una pena que sea tan corto. Te espero por aquí. 🙂
Excelente entrada, Álvaro.
La verdad es que nos encontramos a menudo con escritores que tienen una muy buena idea inicial, pero que no saben cómo desarrollarla o sacarle partido. El paso del concepto de inicio (que a veces puede ser muy abstracto) hacia una trama coherente y completa es realmente difícil.
Por eso es importante trabajar todos y cada uno de los elementos que has comentado. Quizá pondríamos especial énfasis en el conflicto, ya que es un elemento capital que, curiosamente, la gente malinterpreta en ocasiones. No siempre es necesario un conflicto obvio, físico, palpable; las motivaciones psicológicas o problemas menos evidentes son, en algunas ocasiones, conflictos excelentes para convertir una idea sencilla en una obra compleja, profunda y sorprendente.
Muchas gracias por citarnos entre los recursos y, de nuevo, enhorabuena por el artículo tan completo y exhaustivo.
Hola Sinjania, me alegra mucho veros por aquí. 🙂
La verdad es que para mí uno de los mayores problemas era como desarrollar las ideas. Y sí, estoy completamente de acuerdo en que no siempre es necesario un conflicto físico. De hecho, muchas veces los mejores conflictos vienen de sutilezas psicológicas que alteran el estado del protagonista y le sumergen en un viaje más interno.
Un saludo y gracias por pasaros.